En un edificio señorial (Premio Nacional de Arquitectura 1923) situado en pleno centro de Madrid, en la confluencia de las calles Serrano y Hermosilla, se encuentra el Centro Riojano de Madrid. Una institución que desde 1901  es punto de encuentro y lugar de referencia de los riojanos en la capital.

De esta forma, desde hace más de un siglo hablar del Centro Riojano es hablar de los riojanos que viven en Madrid. Un centro que con el paso de los años ha ido configurándose, más que en una casa regional o un lugar de reunión social al uso, en un espacio donde dialogan la realidad de La Rioja y del Madrid de nuestro tiempo. Así como en un privilegiado escaparate para los emprendedores riojanos, en la mejor “embajada” de La Rioja en Madrid y en un foro imprescindible de la vida cultural madrileña. Los numerosos actos culturales (conferencias, mesas redondas, presentaciones de libros, exposiciones, etc.) que programa el Centro durante el año son buena muestra de la vitalidad cultural de esta institución.

Igualmente, como no podía ser de otra manera, en el marco de las actividades programadas por el Centro tienen un protagonismo destacado los productos provenientes de la Rioja y en especial el vino. Catas de vino, cursos de enología, excursiones, etc., son también parte de la oferta cultural del Centro en su labor de difusión de la industria, agricultura, artesanía, tradiciones y costumbres riojanas.

En la galería de retratos del Centro podemos contemplar los rostros de los presidentes que ha tenido la entidad en este tiempo. Ministros liberales de principios del XX, como Tirso Rodrigáñez Sagasta y Miguel Villanueva, Luis Garrido Juaristi, creador del Teatro Infanta Isabel y Alcalde de Madrid, o el General González-Gallarza, pionero de la aviación que protagonizó el épico vuelo Madrid-Manila en 1926, han sido algunos de ellos. El Centro siempre ha sido una entidad independiente declarada de utilidad pública, pero sin ninguna vinculación con la Administración. En este sentido, Pedro López Arriba, su actual presidente, destaca la importancia del Centro “como correa de transmisión entre La Rioja y Madrid que facilita el acceso de los riojanos a la capital y de los madrileños a La Rioja, una puerta privilegiada para mantener y consolidar relaciones entre las dos comunidades autónomas”.

Como sucedió con otras instituciones, la guerra civil supuso un paréntesis no deseado tras el cual el Centro volvió a desempeñar su importante función entre los riojanos que ya vivían en Madrid, como entre quienes tenían que desplazarse a la capital por razones académicas o laborales.

En sus 115 años de existencia el centro Riojano no estuvo siempre en el distinguido edificio donde hoy podemos encontrarlo, tras cruzar el elegante portal y subir los peldaños de la esplendida escalera que nos conduce hasta la puerta de la centenaria institución.

La primera sede del Centro estuvo en el número 11 de la calle Clavel. Entre 1901 y 1940 cambió nueve veces de emplazamiento. En 1949 se mudó al 19 de la calle Pizarro y, finalmente, en 1984 al 25 de la calle Serrano.

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